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LLAMADO LA DESOBEDIENCIA CIVIL LIGA ODEBI





La aprobación final de la ley “Internet y creación”, también denominada “HADOPI” en referencia a la autoridad de vigilancia (Alta autoridad para la difusión de las obras y la protección de los derechos en Internet) que dicha ley instituye, no fue una gran sorpresa para la Liga ODEBI.

HADOPI es la cuarta ley que se les ha impuesto a los cibernautas franceses en los últimos 7 años. El gobierno socialista de Lionel Jospin promovió el proyecto de ley LSI (Ley sobre la sociedad de la información), al que siguieron las leyes LCEN (Ley para la confianza en la economía digital) y DADVSI (Ley sobre los derechos de autor y derechos conexos en la sociedad de la información) durante el gobierno de Dominique de Villepin, culminando dicho proceso con la ley HADOPI del gobierno Fillon/Sarkozy.

El objetivo de estas leyes es muy sencillo: limitar la libre expresión, controlarla y obstaculizarla.

Los derechos de autor, la pedofilia (en el caso de la LCEN) o el terrorismo (en el caso de la LSI y de la futura LOPPSI – Ley de orientación y de programación para la seguridad interior) no son más que pretextos mediante los cuales se chantajea al pueblo francés y se le despoja de sus libertades por métodos que no son dignos de una democracia moderna.

La lucha no es política sino filosófica. No es una lucha “de derecha” o “de izquierda” sino un combate que cada quien debe entender y llevar de conformidad con sus propias opiniones políticas. Ningún partido puede adueñarse de esta lucha.

La Liga ODEBI quedó consternada por la mediocre actuación de un personal político anticuado cuyo comportamiento ha dejado tras él el rastro hediondo de la corrupción.

¿Qué queda por decirse cuando sabemos que en el pasado mes de julio se aprobó “entre buenos amigos” una ley que le salvará el pellejo a la cientología [1] y que en esa misma sesión los legisladores finalizaron los detalles de las medidas de control de la vida privada de los ciudadanos? ¿Qué queda por decirse cuando un diputado socialista logra, con el apoyo de los diputados del partido de gobierno (UMP – derecha), presentar una enmienda cuyo objetivo es eliminar la sanción de inelegibilidad por motivo de incumplimiento del deber de probidad [2]?

Durante 7 años los diputados y los senadores actuaron como prostitutas de lujo y se vendieron al mejor postor que en el caso que nos ocupa fueron los grupos de presión retrógrados, conformados por las multinacionales del entretenimiento. No quisieron escuchar los muchos argumentos que presentó la sociedad civil para demostrar la inutilidad e inequidad de lo que se estaba planeando.

Por nuestra parte, participamos al diálogo, explicamos con detalle nuestra posición, alentamos a los cibernautas para que les escribieran a sus diputados y senadores, porque teníamos la ingenua esperanza que un llamado al sentido del honor o al más básico sentido común de nuestros representantes bastaría para obstaculizar esas leyes absurdas, ineficaces, peligrosas y retrógradas.

A nosotros ciudadanos franceses, nos llamaron “nazis”, “colaboracionistas”, “pedófilos/terroristas”, cuando lo único que pedíamos era que se respetaran los principios de transparencia y equidad.

La decisión del gobierno de apoyar a una industria anticuada que se ha resistido al cambio tendrá un costo de millones de euros. Lo pagarán los contribuyentes franceses, o sea esos mismos ciudadanos – ¡esto es el colmo! – a los que aquel grupo de presión no ha dejado de insultar.

¿Cómo puede uno, sin importar si es liberal de derecha, liberal de izquierda, comunista, socialista, aceptar que se siga insultando así a la inteligencia del pueblo?

¿Cómo se supone que les expliquemos a nuestros hijos que las instituciones se deben de respetar si dichas instituciones no demuestran el más mínimo respeto por su propio cometido?

La aprobación de la ley HADOPI marca una ruptura fundamental y duradera entre la clase política y los ciudadanos franceses.

Ese voto significa la victoria final de la corrupción y la derrota de la democracia en un país que de ahora en adelante se merece el nombre de República Bananera Francesa.

Por todo lo anterior, ODEBI llama a todos los ciudadanos, cualesquiera sean sus opiniones políticas, a la desobediencia civil.

[1] http://www.lefigaro.fr/actualite-france/2009/09/14/01016-20090914ARTFIG00610-la-scientologie-ne-pourra-pas-etre-dissoute-.php

[2] http://www.lemonde.fr/politique/article/2009/09/22/amendement-surprise-d-un-depute-ps-sur-l-ineligibilite_1243578_823448.html